Pareciera que en nuestro mundo digital, cibernético y tecnificado, se nos ha olvidado que un abrazo nos acerca, nos hace más humanos, incluso nos sana.
El abrazo como forma de vida presenta de manera sencilla, práctica y muy conmovedora el efecto y el impacto que tiene un abrazo de los padres al adolescente atribulado, a la persona que perdió un ser querido, al bebé, al primogénito, entre la pareja, el abrazo de los abuelos, al niño que sufre con la llegada del hermano, etc. Igualmente se presentan abrazos que se llevan a cabo con la mente y el corazón. Así, por ejemplo, el abrazo al bebé in útero y a los padres biológicos del niño adoptado.
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